lunes, febrero 26, 2007

UN AÑO MÁS


Fotograma 50:

"Esperando que el viejo se vaya"

Tal cual. Son las 15:30 hrs del 31 de diciembre y ya todos estamos ansiosos porque el año viejo se vaya pronto para dar inicio a los festejos propios del venidero. Me paseo por la baranda del mirador de calle Portales en el cerro Barón. Mucha gente está apostada allí desde muy temprano.

No hay mucho que hacer salvo observar el paisaje, jugar naipes o simplemente esperar durmiendo siesta la llegada de las 12. Pitillas y cordeles sirven para demarcar los espacios que cada familia foránea ocupará para recibir al 2007. Muchos duermen con un ojo abierto para cuidar sus cosas de los posibles aprovechamientos de algunos más pillos.

Más autos de lo habitual transitan por las colapsadas calles de mi cerro, desacostumbrado a los cuidadores y a los oportunistas propios del centro, pero el año nuevo no perdona y donde hay gente, habrá vendedores. Me paseo por los alrededores. Me ven con mi cámara y me preguntan si vengo de alguna revista o diario.

"Son para mi colección personal", respondo entusiasmado. Me piden que les tome un par de fotos y se las envíe por mail como recuerdo de aquella calurosa jornada. Accedo. No es primera vez que lo hago. "Gracias" me dicen, "... y Feliz Año Nuevo adelantado", igualmente les digo.

Son raras estas fiestas, pero me gustan. La buena onda se huele en el aire, se siente en la piel. Nadie parece enojarse por nada ... y nuestras calles, invadidas por extraños a la espera de descorchar una champaña para festejar como en el living de su casa. Si hasta mesita y velas han instalado en el mirador. Surreal, por decirlo menos.

martes, febrero 20, 2007

COLORES


Fotograma 49:

"Caminante no hay camino"

Día de sol. Un gran círculo colgado del cielo me dice que se trata de una calurosa tarde de verano que cada vez se torna más anaranjada. Ideal para un paseo, si es acompañado mejor. El mar se encarga de musicalizar el momento y el viento de poner la frescura necesaria para no sucumbir de calor.

La playa comienza a quedar vacía y se torna ideal para sentarse a contemplar la zambullida del sol en el fondo del mar, cual fósforo es sumergido en agua para apagarle rápidamente. Muchas parejas transitan los arenosos parajes en busca de tranquilidad, reflexión y un poco de intimidad.

Fotográficamente esta tranquilidad se puede plasmar sobre papel dado los colores que produce este momento. Son muy cálidos y abrigadores, similares a una invitación para disfrutar de un chocolate caliente junto a la chimenea en un día lluvioso.

Los colores son cruciales en fotografía. Imprimen la esencia de un momento, le dan sentimiento a un trozo inanimado de papel y le otorgan un cariz que sólo puede ser traducido por los ojos de quién le contempla. Un claro ejemplo es la fotografía en blanco y negro, utilizada principalmente para desnudos y fotografía social. Pueden realizarse en color, pero definitivamente el resultado no será el mismo.

Una sencilla prueba: Traten de hacer una fotografía de un mismo elemento en ambos formatos. Si anotan lo que les produce cada una, seguramente habrá diferencia notorias. Es esto, creo, una de las cosas que hace a una fotografía una pieza de arte: Saber elegir el cómo y con qué elementos intervenir una situación determinada, pero lo que creo aún más importante, en el momento de su concepción, no en su postproducción.

domingo, febrero 11, 2007

BLUES DE LA CÁRCEL


Fotograma 48:

"Encierro"

Qué lata es estar encerrado. Privado de lo más preciado que puede tener una persona: Su libertad. Tener plena potestad sobre nuestras decisiones y determinaciones, poder movernos y transitar libremente por las calles de nuestra voluntad, sin represiones.

Claramente esta condición, más allá de generar muchas satisfacciones personales, también conlleva responsabilidades. Y definitivamente hay gente a las que les cuesta mucho manejarlas y sobrellevarlas. Algunos son egoístas, por ejemplo. Usan esta facultad para abrirse paso entre la muchedumbre y reducir a las personas a utensilios desechables.

Otros la usan de manera invasiva para dañar a terceros, y así como estos, ejemplo hay muchos. Me molesta la irresponsabilidad. Más aún si es autoinfringida y autootorgada, a manera de justificar una falta de voluntad y preocupación por los demás. En estos casos, la lotería siempre tiene un único ganador, y para mal de males, siempre es el mismo.

Otro de los encierros que me llaman la atención es el visual. Me refiero al de la autoevaluación o autocrítica o como se le llame. El de vivir y pasar por situaciones que por la incapacidad de dejar este encierro y obsecación, nada te dejan por enseñanza. No sintetizas las horas vividas ni mucho menos metabolizas sus experiencias. Todo pasa directo al tacho de la basura.

Algunos le llaman tropezar con la misma piedra, pero lo que al parecer sucede que son muy pocos los encierros que nos dejan entrever una luz de cambio real para con nosotros mismos. Lamentablemente hay unos que duran toda la vida, y no precisamente tras unos barrotes ni cercado con púas.

viernes, enero 26, 2007

SOBRE EL PASO DEL TIEMPO


Fotograma 47:

"Casonas del puerto"

Parece que sigo con las imágenes de palomas. Coincidencia solamente. Esta la encontré en mi viejo archivo fotgráfico, exactamente, en un trabajo de la universidad de 1999. Si miramos el calendario, ya casi han pasado 9 años desde aquel entonces, es más, me parece haberla tomado hace tan poco.

De repente creo que el tiempo pasa demasiado rápido. De manera insana. De pronto un súbito hecho te hace caer en la cuenta de que tan rápido ha pasado el agua bajo el puente que anula capacidad de asimilar tal torrente de horas, minutos y segundos.

El próximo año se cumplirán diez desde que ingresé a estudiar periodismo. Una década de amistad con aquellas alocadas personas con las que aún mantengo un contacto inalterado por el paso de los años. Sin duda, un anesteciante para este tobogán cronológico.

Es extraño este fenómeno de "ir creciendo" en conjunto, caminando palmo a palmo con terceros. Ir sabiendo de sus problemas, alegrías y demases, conociendo de sus logros y fracasos, así como de las propias hacia el resto. Quizás me estoy volviendo más nostálgico de lo habitual. En fin.

Este post va dedicado a todos aquellos amigos que caminan cerca de este círculo, sin olvidar algo fundamental: Desde donde venimos.

miércoles, enero 17, 2007

SAN PANCHO


Fotograma 46:

"Paloma sapeando"

Las iglesias son construcciones bastante especiales. Imponentes. Opulentas. Antiguamente, se creía que mientras más grandes, más cerca de Dios se estaba. El tamaño era directamente proporcional a la fe. Arquitectura dispuesta a la creatividad y a la religiosidad. Realidad algo extinta por estos días.

Siempre que camino por las calles de esta ciudad no puedo evitar alzar la mirada para contemplar su pasado enterrado en las alturas, invisible para el ojo que transita de manera somera y con los pies puestos en la realidad. Son testigos mudos de lo que fue la ciudad antiguamente y de cómo se concebía según las corrientes artísticas de ese entonces.

Hoy los tiempos acelerados, la necesidad enfermiza de ahorrar y un ambiguo desarrollo por lo simplista, nos han regalado un sinnúmero de moles amorfas carentes de toda intención de armonización con el entorno que las contiene. Torres sacadas de la manga de un mago moldista listo para regarlas por donde sea necesario, pues es un malentendido sinónimo de progreso. No así para los dueños de las constructoras, claro está.

Sigo mi recorrido y veo pasmado como esta bella torre del siglo XIX queda oculta y sin protagonismo tras estas desalmadas estructuras. Espero no llegar a ver la luz del día en que al despertar asome y vea por mi ventana un Valparaíso deforme e irreconocible, lleno de una "modernidad" incompatible, más que con las necesidades urbanísticas reales de la ciudad, con el bolsillo de los inversionistas.


viernes, enero 12, 2007

"POR UNA CABEZA"


Fotograma 45:

"Dos más por favor".

Recuerdo este bar con cariño, pese a que no voy nunca para allá. Durante el 2006 una desafortunada visita nos convocó junto a mis amigos para celebrar un aniversario más de lo que hemos bautizado como "Fundación Mario Góngora".

El evento no fue lo que se esperaba. Sólo decir que "por una cabeza" no se transformó en mayor motivo de bromas de lo finalmente se convirtió. Su organizador, Diego, fue vapuleado de múltiples maneras por habernos llevado a tan "mítico" lugar: El Brighton.

Digo mítico pues para nuestro conglomerado significa uno de los lugares donde habrían tenido lugar, en un espacio atemporal y quizás paralelo a éste, la escena donde uno de nuestro insignes profes e ídolos fundacionales, el Ojosogro, caía en las garras del alcohol mientras correjía nuestras pruebas y trabajos.

Muchos mitos nacieron en torno a esta historia, donde uno de sus principales protagonistas, David Berríos, barman del lugar, expulsaba a nuestro héroe por tener una abultada deuda, la que se rehusaba a pagar, pidiendo "dos chelas más".

Quizás muchos de los que lean esto no entiendan un carajo de lo que describo. Muchos buenos momentos y risas nos reportó el inventar diálogos y expresiones en torno a esta escena, cuyo súmmum lo vivimos durante abril pasado: Ojosogro era invitado a nuestra celebración.

Durante varios años de nuestra vida universitaria nos preguntábamos cuándo sería el día que lograríamos carretear con el susodicho en este lugar. Años de espera e incertidumbre llegaban a su fin, aterrizando una lúdica escena llena de magia y fantasía, de locura y elevado a la categoría de "momento ídolo".

Nada resultó como se pretendía o imaginaba. Silencios incómodos, música demasiado alta como para conversar tranquilamente, escasez de temas, expresiones confusas. Estábamos en presencia del aterrizaje forzoso de una idealización colectiva. Las opiniones posteriores fueron unánimes: Nunca más.

Qué extraño es cuando una situación o un hecho que esperas ansioso, la mente se encarga de atribuírle cualidades que no posee. Idealizantes ingredientes que sólo pavimentan de nubes el piso por el cual caminarás. Muchas veces, mejor dicho casi todas, la realidad se encarga de mitigar la magia, que por suerte, siempre existirá en nuestras cabezas.

domingo, enero 07, 2007

BOTAS DEL MEMBRILLO


Fotograma 43:

"Botas en la Caleta El Membrillo"

Cómo ha cambiado el puerto durante estos últimos años. Personalmente creo que lo ha hecho para mejor, y vaya en qué forma. Nuevos paseos, repavimentaciones, miradores recién estrenados, hasta metro "le tenemos" ... en fin, harto para mirar y redescubrir.

Es en uno de esos lugares "revisitados" donde tomé esta foto, la caleta El Membrillo, en la remozada avenida Altamirano. Hoy estos huevillos ya no existen, en su lugar hay una loza que dentro de los múltiples usos que tiene, sirve de estacionamientos para los restorantes del sector y aparcadero para algunos de los botes pesqueros.

Estos calzados abandonados representan a aquellos que alguna vez pisaron estas tierras, esos pescadores que algunas grabaron sus huellas en la arena y hoy se las ha llevado el mar y el concreto. Esos que caminan anónimos en el mar, sin olores a milagros mas el de sobrevivir en los tiempos que corren.

Quizás dónde se encuentran estas botas y zapatillas ahora. Olvidados por ahí. Podridos en otro lugar sin posibilidad de redención. Desechables como muchas de las cosas y actitudes que nos rodean hoy en día. Bienvenidos a la era del plástico, donde las pisadas se borran instantáneamente sin dejar un rastro a seguir para el futuro, al lugar donde nada se rescata de lo vivido.

Ojalá sean los menos, pero el consumo masivo de basura (en todos sus tipos), me da a entender lo contrario. Televisión digna de nada e indigna de todo, diarios y revistas ensalzando sólo inconsistencias sin sustancia ni alma, olvidando que quienes le consumen no se merecen ser rebajados a esa condición: A la de "feos" siendo testigos de cómo los "lindos" juegan en un tablero que no acepta nuevas piezas, pero sí miradas ajenas que finalmente se materialicen en arcas más llenas. Una lástima.

Personalmente, he optado por desconectarme y tomar mi cámara y observar un mundo demasiado interesante para descubrir, y no malgastar tiempo en tales futilerías, que irremediablemente nos estancarán aún más el estrecho criterio que se nos había logrado abrir tras la llegada de la alegría ... al parecer, es tiempo de estupidizar a las masas para esconder realidades turbias y desconcertantes, y mantenerlas en una idiotez sostenida y permanente.


jueves, diciembre 21, 2006

SUEÑOS EN TRANCE


Fotograma 41:

"Paseando bajo la tarde"

Cielo esmeralda nos ha tocado esta vez. El viento intranquilo no nos deja avanzar fácilmente, pero nos refresca el temple y el espíritu. Me pregunto cuanta gente se apostará en estos lares para ver el año nuevo en el mar ... quizás muchos, quizás pocos.

Será una fecha especial. Quizás muy distintas a otras que he vivido ... y que la comunidad de mis amigos ha experimentado también. Nos acercamos precipitadamente al "curiosamente" llamado "cambio de folio", es decir, el paso de los 20s a los 30s.

¿Y porqué tanto color? ¿Qué hace que este fin de año sea tan especial y distinto a los otros? El cambio y la evaluación. Cambiar de década no creo que sólo involucre apagar más velas en una torta, sino que involucra una restrospección sobre qué fuimos, qué somos y qué soñábamos que seríamos, y en qué nos convertiremos potencialmente.

Como dice una canción que me gusta mucho, uno planea muchas cosas, pero es finalmente el destino que te hace aterrizar donde el quiere, pero no donde creíamos que sería. Podemos guiar las situaciones, pero creo tenemos un límite.

"Todos mis diseños, simplificados ... todos mis planes, sacrificados ... todos mis deseos, comprometidos ..." dice aquellas canción. Mucho de razón tiene, pero creo que debemos tener claro que en la medida que modificamos (a la fuerza o no) nuestros planes, la capacidad de adaptarlos al nuevo escenario es clave.

Jamás es posible dejar der soñar ... pues es el motor de nuestra existencia. Si eso se acaba, nos convertiremos en eternos errantes desalmados, carentes de planes y legítimas aspiraciones. Espero que al llegar a tal edad y al mirar atrás, el diseño anhelado para mi vida no se haya simplificado a tal punto de verlo como irreconocible.

martes, diciembre 12, 2006

CIELO DE CELOFÁN


Fotograma 40:

"Adiós barquito"

Que placentero color de cielo. Me gusta sentir que estoy parado bajo un gran celofan que lo tiñe todo de un color inesperado a la hora del ocaso. Mi día cambia y se vuelve momentáneamente nuevo, distinto al que ha corrido las horas pasadas.

El mar nos entrega la frescura necesaria para sobrellevar el calor atosigante, nos da aquella brisa revitalizadora inexistente en otros parajes. Los porteños tenemos ese clima extremo pero sabroso durante el verano: A ratos sofocante en el día y fríamente ventoso por la noche. Qué rico sentir como las sábanas no se pegan a tus pies por un calor nocturno asfixiante.

Los miradores de la costa permiten contemplar este espectáculo de sobremanera. Invitan a encumbrarse sobre el mar para sentirse suspendido como un caminante lunar. La brisa, el oleaje y el olor a sal hacen el resto. Estás en tu propio show. El de tus sentidos.

Se permite la entrada sólo a quienes hayan pagado su adhesión, aquellos que merecen compartir este momento único e irrepetible. Aquellos que por la fuerza del azar les tocó estar ahí. Quienes no hayan asistido, seguramente no han leído el anuncio del periódico ni mucho menos el de la televisión. Seguro están siguiendo la muerte de Pinochet o la última explosión en Irak.

Acá estas noticias no llegan. No logran traspasar el celofán que nos cubre ni mucho menos pueden penetrar en el terreno de los sueños que gobiernan estas provincias. Incluso las bocinas de la furibunda tribu vehicular son acalladas por el rugir incesante de las olas y el viento.

No deseo irme. Pero la deaparición del sol arreado por el barco que nos deja dice que el ocaso ha finalizado. Es hora de volver a la rutina.

jueves, noviembre 23, 2006

LOS 4 PESCADORES

Fotograma 39:

"Los 4 fantásticos"

Nos son superhéroes. Por lo menos no bajo la lógica que conocemos a estos personajes de fantasía y de existencia casi mitológica. Son cuatro personajes, cuatro desconocidos que sólo comparten algo en común: Ser partes de una fotografía, o de una viñeta de la realidad.

Es parte de la magia fotográfica: Establecer vínculos lúdicos entre quienes componen una imagen. Jugar y tratar de adivinar lo que sienten o piensan los personajes protagonistas de una efímera escena que tuvo alguna vez un tiempo y una existencia material real.

Si hacemos el paralelo con las pinturas de siglos anteriores, podríamos establecer una diferencia: El pintor trazaba en tela una imagen proveniente de su mente y que muchas veces no tenía asidero en la realidad, o era simplemente la escenificación de un hito histórico o religioso a su libre interpretación. La fotografía, es en cierto modo "entregada" al fotógrafo. Es él quién se "topa" con una escena digna de ser retratada. Su única intervención es la composición del momento.

Si la sonrisa de la Gioconda nos entrega las más variadas conjeturas sobre lo que refleja, de la misma manera lo puede hacer cualquier imagen de tipo fotográfico.

¿Porqué el niño estará tan hacia la esquina? ¿Es que acaso es muy tímido? Quizás está mirando algo que ocurre bajo sus pies y no está de mayor forma involucrado con los pescadores ... a lo mejor ni sabe que están allí. El tipo que se toca el zapato. ¿sólo tendrá comezón o le habrá entrado una piedrita al zapato ... o quizás se comió los calcetines? Quién sabe. El pescador que mira al niño, ¿también estará mirando de reojo al fotógrafo?

La fotografía es eso. Una construcción que se cierra en quién le contempla, bajo sus propias lecturas y vivencias. Le pone "diálogo" y contenido a una situación aparentemente objetiva. Lo que sí tenemos muy claro, es que jamás llegaremos a saber lo que nuestro superhéroes pensaban al momento de ser esta viñeta dibujada. Dudo, en todo caso, que la premisa fuese la de salvar al mundo, mas si, salvar sus propias existencias.

lunes, noviembre 20, 2006

LEVANTANDO LA MIRADA


Fotograma 38:

"Palomas pelacables"

Caminar y caminar para conseguir una fotografía interesante. Realmente hay que considerar eso a la hora de aventurarse en la búsqueda de una buena imagen. Los malitos para caminar, mejor se queden en casa.

Día sábado, alrededor de las 12 pm. Cerro Artillería a un costado del paseo 21 de mayo. Muchos turistas y gente reunida en torno al "aún en remodelación" mirador. Hay buena luz pero algo fuerte para tomar capturas. Personalmente no me gusta mucho salir a mediodía por el problema que significa lidiar con sombras planas y achatadas por el cénit solar.

Como el lugar está archifotografiado y la luz no me acompaña del todo, decido buscar deonde los ojos no miran usualmente: arriba del horizonte. Lo entretenido de la fotografía es que puedes focalizarte en algo que puede pasar desapercibido el 98 % de las ocasiones, pero que es lo suficientemente duradero para quedar "capturado" en un rollo de película o bueno, hoy por hoy, en una tarjeta de memoria.

Esos detalles o momentos no siempre suelen estar a la altura de nuestros ojos. Una vez un profesor de fotografía me decía que quienes amábamos este modo de expresión, teníamos un "teleobjetivo" incorporado en nuestras pupilas que nos hacían mirar todo de una manera "fotográfica".

Ciertamente así es. Caminando por la calle te das cuenta que empiezas a reparar en cosas que no todo el mundo ve, y si vas a compañado a cada rato dices "mira, que buena foto sería esa". Si andas sin cámara, todo mal, porque sientes que has perdido "la" oportunidad. Tan efímera como única.

Finalmente, miro al cielo y veo dibujado un peculiar pentagrama sobre el papel azul del cielo. Escrito en él, improvisadas llaves de alambre que asignan la escala musical de cuyas sonidos serán responsables las notas que en ellas se posen, sean blancas o negras, machos o hembras. No importa. La melodía que de ella se deprenda pasará tan inadvertida para los transeúntes, como el espectáculo que significa su comtemplación.

miércoles, noviembre 15, 2006

PASEO EN BICICLETA


Fotograma 37:

"Martillo de Altamirano"

Paseo Altamirano, 4 de la tarde. Monto en bicicleta. Hace un calor enorme que sólo es refrescado por la velocidad de mi pedaleo incesante. Me detengo y tomo un poco de agua. Miro a mi alrededor y me acuerdo que llevo mi fiel cámara en el bolso. Deseo sacar una foto.

¡Clic! y listo. Mi polola espera pacientemente. Le comento lo cambiado que está el borde costero de Valparaíso por estos tiempos. Aún no logro borrar la derruída imagen que guardo de la avenida Altamirano de antaño, con los fierros expuestos, el concreto fatigado, las barandas cayendo.

Afortunadamente eso es parte del pasado. Desafortunadamente, hoy los fierros oxidados y el hormigón carcomido se han personificado en rayados y grafitis en las debutantes estructuras. Una lástima. Somos animales con un desarrollado instinto de conservación, pero nada sabemos de ella. Menos si es sobre algo ajeno.

Sigo rodando hacia Torpederas. Me topo con más miradores remozados y reacondicionados. Hasta la plaza Rubén Darío obtuvo lo suyo. Pasada la playa Carvallo un repentino frío comienza a helarnos la piel hasta que un viento sur nos detiene y nos obliga a parar. "Parece que es hora de devolverse", digo. "Sí, vamos", me contestan. El paseo Wheelwright nos espera.

miércoles, noviembre 08, 2006

NO MIRES HACIA ABAJO ... NI HACIA ATRÁS


Fotograma 36:

"Suelo de mi pieza"

Son bonitos los pisos de madera. Muy cálidos, por cierto. Además, poseen la mágica cualidad de transportarme a la infancia, a esa niñez que no conocía de pisos alfombrados y mucho menos de cerámicos, lujos reservados exclusivamente para quienes tenían mayor poder adquisitivos por aquellos años ... los que ciertamente, eran los menos.

Siempre recuerdo el año que se construyó mi dormitorio, un gran paso para un niño que emprenderá por primera vez la aventura de dormir solo, dejando el alero materno para enfrentarse a los temores propios de la infancia, como lo es la oscuridad.

Sin duda, esta experiencia se constituyó en todo un desafío para mis seis años de entonces, prueba que finalmente, fue superada. Nunca fui un regalón empedernido, de esos que gustaba dormir en la cama de sus padres, al contrario, esta suerte de "mini independecia"
fue de mi total agrado y complacencia, al punto de convertirme con los años en una clase de ermitaño dentro de mi propia casa.

La diferencia, como muchos no lo saben, es que mi pieza es un pasillo, por lo que la premisa de "encerrarse con llave" para escapar del mundo aquí no funciona. Vivo en una suerte de "boulevard" en el que durante el tiempo que me mantengo en él, estoy en una "constante exposición". Quienes hayan estado en mi dormitorio lo podrán corroborar. Es mi propia "casa de vidrio".

Ha sido extraño habitar mi hogar de esta forma durante tantos años. Tanto es así que creo que parte de mi personalidad ha sido influenciada fuertemente por este detalle en muchos aspectos.

Tengo hartas ganas de partir, de sentir aquello que sentí cuando por primera vez vi mi dormitorio nuevo recién armado, de sentir que un nuevo mundo se abría ante tí, un mundo sobre en el que en cierta manera tenías el control y eras amo y señor. ¿Cuando será el minuto? Espero que pronto, pues más que un deseo, se ha vuelto una necesidad.

martes, octubre 31, 2006

DE MUELLE EN MUELLE


Fotograma 35:

"Viejo Muelle"

Estos son algunos de los pocos vestigios que quedan de un muelle del otrora cosmopolita puerto de Valparaíso. Un paseo por la costa nos permite ver hartos de estos "fósiles" urbanos esparcidos por su regazo, listos para ser redescubiertos por los curiosos caminantes.

El tiempo ya no pasa por ellos, sino que ellos se pasean por el tiempo, por los años y por las generaciones de miradas a las cuales no dejan de, por lo menos, intrigar y en un menor grado de abstraerlos de la realidad cotidiana para exponerlos ante una vitrina testimonial de otra centuria.

¿Qué embarcaciones habrá recibido? ¿habrá sido importante en su tiempo? ¿testigo de cuántos naufragios habrá sido? Preguntas que seguramente quedarán eternamente sin respuesta, así como del número de ocasos a los que le habrá tocado vigilar.

Pareciera que esas cadenas aún sostienen algo, quizás algo más pesado que las maderas y el concreto asidos al muelle. Algo tan grande y pesado como un cúmulo de historia que estás viejas y oxidadas cadenas no desean que ni la más moderna remodelación, ni el más feroz de los temporales, se lleve consigo al fondo del mar.

miércoles, octubre 25, 2006

MUELLE AGAIN


Fotograma 34:

"La Grúa"


Vaya que me había perdido. Un mes casi ha pasado desde el último posteo. En fin, he vuelto y espero hacerlo tan seguido como cuando empecé.

Volví al muelle Barón, o mejor dicho, nunca salí de él. Es raro no pasar por ahí un minuto si es que vives tan cerca, más aún si lo haces en bicicleta ... es en esas circunstancias cuando se vuelve un paso obligado.

Postié (¿está bien dicho?) esta foto en el sitio Flirk por error en un grupo que calificaba las fotografías, una suerte de "eruditos de la imágen" pero mula, porque son amateurs. Creo que recibió algo así como un 2,5 de 5 puntos. En realidad, pensé, en apreciaciones personales son pocos los parámetros a lo que ceñirse.

Me pregunté entonces, ¿Cuándo una fotografía es "perfecta"?

La pregunta que de inmediato aflora es para quién lo es: ¿Fotógrafo o contemplador? Creo que es una discusión bastante compleja, pero en la que podríamos establecer varios parámetros, pues personalmente en lo que respecta en fotografía, no existen los absolutos.

Al tratarse de un medio de expresión, con un grado de subjetividad a veces muy intimista e impenetrable por terceros, se completaría al satisfacer las expectativas de quién la toma. Y hablo de expectativas porque un fotógrafo nunca sabe lo que finalmente saldrá tras revelar la película. Si se acerca a sus pretenciones, misión cumplida.

Ahora, si al ser contemplada por terceros, con la consecuente lectura personal que involucra, sólo atinge a la fotografía la creación de emociones y conectarse con cada uno de los mundos personales de los individuos que la presencian.

En este sentido, la foto se "completaría" en cada espectador. Me remito a un fenómeno conocido como "closure", en donde tendemos a ver las cosas completas aunque éstas no lo estén, pero sí lo parezcan. La fotografía para mí es lo mismo: Aquella sección abierta que cumple o no las expectativas del fotógrafo, es la que queda a disposición de las miradas ajenas a su creador para completarla como medio de expresión, tanto personal como colectivo (por aquello de la masa que la contempla).


miércoles, septiembre 27, 2006

¡LA TIERRA ES REDONDA!


Fotograma 33:

"Muelle Barón"

El otro día me fui a gastar unas fotos que me quedaban al muelle Barón, a los pies de mi cerro querido. Por suerte, se me ocurrió llevar un gran angular que lo adapté a la cámara para ver qué salía del experimento. Debo confesar que los resultados me dejaron harto conforme.

Cuando veo esta imagen inmediatamente se me vino a la mente el navegante Cristóbal Colón. Recordé cuando en clases te explicaban las teorías que tenía este señor para comprobar la redondez de la tierra ... quizás si hubiese tenido una cámara fotográfica y un gran angular, le habría sido más fácil graficar sus postulados.

El efecto de alejamiento es igualmente interesante. Te da la leve sensación de estar flotando cuando las tomas son en picado y de ser pequeño como una hormiga cuando son en contrapicado.

¡Qué lugar más lindo nos han abierto al público! Los deportistas lo adorarán para ir a hacer bicicleta, patines o skate, pues son varios kilómetros de paseo costero. Los más enamorados y galanes no necesitan ir al cine para contemplar la fabulosa película que se transmite diariamente a la hora del atardecer ... y gratis.

El mar pone su cuota de tranquilidad y desconexión. Los lobos marino, la naturaleza junto a sus molestosas compañeras gaviotas. Hay espacio para todos. Un aplauso por haber convertido a este "patito feo" con cara de contenedores en un lindo cisne de cuello espigado que en forma de grúas sigue mirando airoso hacia el horizonte.


martes, septiembre 19, 2006

OJOS ROJOS


Fotograma 32:

"Marea Roja"

Sólo decir que es rico ver las cosas de otros colores de vez en cuando, le dan otro significado y emotividad a aquellos pequeños momentos que nos marcan a través de la vida ... lo que equivaldría a "darle una vuelta de tuerca" a las situaciones o problemas para mirarlos desde otra perspectiva y quizás allí encontrar la solución que tanto se busca.

Fotograma capturado desde la avenida Altamirano de Valparaíso, en una de aquellas eternas caminatas forográficas. Si logran poner atención se puede divisar el faro al centro de la toma. Me tomo un descanso para reponerme de las celebraciones dieciocheras. Suerte.


viernes, septiembre 08, 2006

SOMBRAS Y FORMAS


Fotograma 31:

"A la sombra del Pelícano"

Parecen posando, pero no lo están. Aunque me pusieran mala cara mas no me preocupaba, pues sólo me importaban sus siluetas y sus formas. El sol estaba a la altura deseada y ellos a un clic de distancia para prestarme una milésima de segundo de sus vidas.

Me gustan los contrastes fotográficos. Es similar a esos juegos en donde te solían poner sombras y siluetas para adivinar lo que era. La diferencia es que quien fabrica las figuras somos nosotros mismos y quienes las adivinan ... los que quieran en realidad.

Personalmente creo que el contraste le entrega a la fotografía un nuevo espectador, un ente que mira por delante nuestro, dejándonos en la segunda fila de esta película en papel que deseamos observar atentamente.

Este protagonista aparentemente invisible en su fondo, pero no en su forma , filtra con su espacialidad nuestra mirada y parapeta nuestras pupilas de la luz directa, permitiéndonos deconstruir una visión corriente del entorno y recomponerla a través del negro.

Esta construcción de dos hemisferios, uno de luz y otro de sombra, polariza y cierra nuestra mirada, pero a la vez abre nuestra mente. La homogeneidad del campo oscuro es aparentemente tierra infértil para nuestro ojo, pero ciertamente estimulante para la mente, ávida de componer y autocompletar una imagen presentada a medias.

Por otro lado, el hemisferio luminoso es el encargado de construir el negro, de darle vida, de hacerlo oscuro a través de la luz a cambio de ser virtualmente recortado de una realidad, por lo menos, presente en la mente del fotógrafo y plasmada en una imagen tomada de su imaginación.

domingo, septiembre 03, 2006

CALETA HORCÓN


Fotograma 30:

"El poste mirador"

Es placentero Horcón u "Horcone", como le llaman los más viejos ... vaya a saber uno porqué. Largas extensiones de playas y sinuosos roqueríos lo hacen el sitio indicado para autoexiliarse del mundo por unos días.

Carpa o cabaña ... da lo mismo, aunque personalmente prefiero la primera opción. Sentir la arena, el sonido del mar y esa paz aparentemente inquiebrantable (digo esto con justa razón, pues me ocurrió una anécdota que me demostró que tipos ruidosos pueden llegar a cualquier parte), no hacen más que invitarnos a ser un elemento más de su entorno.

Este pilar está situado en la parte alta de la playa, en una comunidad privada llamada "Los Tebos".
Si bien el acceso está restringido al público en general, se puede evadir el control con el viejo truco de tener un vecino conocido o amigo dentro del vecindario.

De las innumerables veces que e ido junto a mis amigos, nunca ha fallado el viejo y fiel "Larraín", quién aparte de arrendar unas cabañitas harto rudimentarias, vende copete clandestinamente. Si haces el esfuerzo y le compras una botella de pisco, por cara que la venda, tendrás ganada su simpatía y lealtad.

Cerca de ahí está la mítica "Playa Luna", refugio natural de nudistas y naturalistas, como se hacen llamar. Recuerdo en una ocasión haber ido a acampar con dos amigos a sus cercanías. Para nuestra sorpresa, había una suerte de pequeño encuentro entre los miembros de dicha "élite" de la cual nos invitaron a participar.

Debo reconocer que en un comienzo era bizarro. Pero el paso de las horas realmente hace que andar desnudos pase a segundo plano. Incluso, el bañarse "en pelotas" te da una sensación de libertad que no he sentido de otra manera.

Para cerrar, recuerdo que fue sentado al costado de este pilar con mi amigo personal "Korda" cuando esperábamos al resto de los expedicionarios que llegarían bordeando la playa. Durante la espera, y que no podía sino ser amenizada con una cerveza, un movimiento mal hecho hizo que mi saco de dormir rodara cerro abajo llegando hasta el mar.

Cuando ya lo había dado por perdido, justo pasaba por ahí una niña que lo recogió de manera inmediata. En un buen gesto de humanidad subió las largas escaleras enquistadas en el cerro y me lo entregó en la mano. ¿Suerte? No lo sé. Quizás sólo sea una manifestación más de la buena vibra que existe en este lugar.

sábado, agosto 26, 2006

ESPEJO NATURAL


Fotograma 29:

"Laguna de Zapallar"

Pensar en playa no puede sino transportarme a un ambiente calmo y relajado. La brisa, el sonido del mar rompiendo en la orilla de la playa y las gaviotas completan un cuadro que al cerrar los ojos nos pueden llevar a cualquier parte.

Cuantas jornadas vividas acampando en las arenosas playas de Maitencillo u Horcón ... todo un regalo para los sentidos. El cálido color de la puesta de sol, el azulino tono del alba, la majestuosidad de la luna llena ... todo sin la citadina intervención de luces y faroles.

Lo más entretenido a mi parecer, de estos viajes, es el autismo grupal exquisitamente otorgado por las formaciones rocosas y el difícil acceso a la playa tras la subida de la marea. La creación de una micro comunidad nos permiten minimizar en una cantidad no menor las comodidades y regalías que la urbe, se ha encargado de entregarnos y de esta forma desnaturalizarnos.

El fotograma corresponde a Laguna de Zapallar, tomada hace un par de años en un viaje personal. El agua es un verdadero espejo del cielo, tornándose gradualmente anaranjado. Los exploradores: Un grupo de caminantes anónimos, que transitan y gradúan la pequeñez del hombre dentro del cirscuncrito natural.